La sociedad civil tiene el legítimo derecho a ser informada de todo aquello que acontece realmente en el interior de las fronteras, ya sean propias o ajenas. Otra cosa es que los dirigentes crean oportuno dosificar los datos y novedades que sobrevienen, para bien de los intereses políticos propios.En nuestro país las dudas se ciernen sobre determinados hechos que han marcado el ritmo natural de las personas a lo largo de los años, unos en etapas previas al actual sistema gubernamental y otros ya en democracia.
Un ejemplo fue, el magnicidio de Carrero Blanco, que todavía a día de hoy está cubierto de un mar de sombras ante la opinión pública. A nadie se le puede ocultar, que con su presencia la Transición habría sido completamente diferente de lo acontecido entonces y por muchas razones, son muchos los autores que señalan, en cuanto a la autoría intelectual del asesinato, que había alguien más detrás de ETA. Han aparecido pruebas, que nadie puede discutir ya, de que el asesinato de Carrero Blanco, aun siendo ejecutado por ETA, fue sugerido y alentado por servicios de inteligencia extranjeros y quizás los españoles… aquí tenemos dudas.. Sobre todo, y lo que es aún más inquietante, no hubo obstáculo por parte de ciertos sectores del propio Estado franquista.
Como sucede actualmente con los atentados del 11-M, que han cambiado el curso de la historia de España social y políticamente hablando, conocemos a los supuestos autores materiales, pero no a los intelectuales, es decir, a la supuesta trama encubierta, que cada día con las constantes indagaciones, trasciende más. Por tantos descuidos en la investigación y tantas lagunas, parece existir una trama conspirativa de cuyo verdadero alcance no hemos sabido nunca. Hay un cúmulo de interrogantes sin respuesta todavía hoy.

En la misma línea de hechos no aclarados, es llamativa también la deriva que van tomando las investigaciones del Airbus francés hundido con 228 personas a bordo. Las informaciones que nos están llegando, apuntan a dos pasajeros con apellidos coincidentes con los de presuntos terroristas islámicos. El gobierno francés, al mismo tiempo, afirma que ninguna de las supuestas autorías, ha sido tomada en serio. Mi pregunta sería, ¿qué hacían en un vuelo internacional dos presuntos terroristas islámicos, con la de controles de seguridad y servicios de espionaje esparcidos por todo el mundo? ¿Quién valora y en qué momento la seriedad de una posible autoría? …y por otro lado, ¿por qué no se filtraron a la luz pública estas informaciones en su momento? Parece ser, como en muchos casos pasados de la historia, que las recientes Elecciones Europeas, hicieron que la información fuese dosificada, por su repercusión, para evitar consecuencias políticas en la vecina nación gala en los previos de tales comicios..
Todo estos acontecimientos, nos lleva al constante interrogante y duda ante fatídicos acontecimientos, de que la información no llega a los ciudadanos. Somos ninguneados y apartados de la verdad. No contamos para ciertos órganos de poder y se nos somete a la ignorancia borreguil.
Como dato final y volviendo al pasado, quiero hacer referencia, como también la hace en el artículo “Mentiras de estado” Luís del Pino, al incendio del Hotel Corona de Aragón en el año 1979, que al parecer no fue un accidente. 76 muertos y cientos de heridos fue el balance de un incendio que nunca se aclaró pese a la clara reivindicación etarra. Los militares eran en aquella época objetivo prioritario de ETA y aquel 12 de julio de 1979 se alojaban en el Corona de Aragón decenas de ellos, además de la hija de Franco y su marido, el marqués de Villaverde. A diferencia de lo que el gobierno de UCD sostuvo (con la complicidad de la oposición socialista), aquello, se ha demostrado que fue un atentado terrorista. Así lo han reconocido, treinta años después, los tribunales españoles, otorgando la condición de víctimas del terrorismo a las víctimas de aquel desastre.Aquello fue un atentado que se ocultó a la opinión pública otra vez más, porque así lo decidió la casta gobernante. ¿Con qué derecho lo hicieron? ¿Qué efectos políticos se pretendía conseguir o evitar al ocultar a la opinión pública los hechos? ¿Se hubieran desarrollado igual los acontecimientos políticos posteriores si no se le hubiera ocultado la verdad a los ciudadanos? La verdad es que resulta interesantísimo imaginar qué hubiera sido de España sin aquella mentira de estado del Hotel Corona de Aragón.
Igual de intrigante es imaginar qué hubiese sido de España en estos cinco años de socialismo o en el futuro, si la mentira de estado del 11-M no se hubiese manipulado burdamente. 
Esperemos, como reflexión final, que esté lejos en el tiempo, el siguiente ocultamiento… y que en el caso de darse, no se cobre ninguna vida más. Ya son demasiados los muertos que en España han perecido por intereses ocultos de los “poderes en la sombra”.

Esperemos, como reflexión final, que esté lejos en el tiempo, el siguiente ocultamiento… y que en el caso de darse, no se cobre ninguna vida más. Ya son demasiados los muertos que en España han perecido por intereses ocultos de los “poderes en la sombra”.
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