19 octubre 2009

NO DEBEMOS VIVIR ACOMPLEJADOS.

La actual coyuntura política de una España despedazada y torpedeada por rabiosos nacionalismos que han pretendido irrumpir desde el pasado ya lejano en nuestro firme sistema político y nuestro orden democrático, claman en el ámbito personal un serio ejercicio de introspección por parte de todos, viendo que aquella España soberana de la que se enorgullecían nuestros antepasados vuelve a ser pasto del azote apocalíptico de republicanos, nacionalismos y otras malas hierbas incrustadas incluso en las filas del gobierno de izquierdas actual.
Echando la vista atrás, podemos extraer del análisis temporal detallado y pormenorizado, que la alternancia de tensiones, ya sea por golpes de estado al poder establecido, alteraciones y revueltas sociales en las calles, así como algún que otro magnicidio (Carrero Blanco) por parte de los grupos políticos desde la ya lejanas Primera y Segunda Repúblicas, se caracterizaban por no ser de un único signo político cualitativamente hablando, sino que el denominador común de este azote ha sido alternante. Dicha anternancia de grupos de izquierda unidos a escisionistas republicanos y otras variantes políticas y sindicales de la época, con los grupos de derecha, siempre estos últimos unidos indisolublemente al clero y en algunas ocasiones con la cómplice ayuda de la milicia, vino frenada por una etapa de obligada calma que la casta castrense impuso en su etapa franquista, harta de tantas tiranteces y “cachondeos”en la etapa republicana, siempre hurgando por arrebatar el poder establecido.
Los años de la dictadura del General Franco, se ha demostrado con el pasar de los años, que no atemperaron los odios y las rencillas entre estas fuerzas políticas antagónicas, sino que provocaron un acumulado desmán y rabia interna, por ser mantenidos los sometidos en su momento, durante tanto tiempo al margen de los foros de decisión y en el peor de los casos en el exilio político forzoso.
Hoy, tras esta clara perspectiva de alternancia a lo largo del tiempo, en la que todos y cada uno son cómplices de perpetrar atrocidades e infortunios contra el pueblo español, ya fuera agrediendo y cargando contra lo religioso, contra las derechas, contra las izquierdas, contra republicanos o contra el neutral pueblo llano, que en muchas ocasiones se mantuvo al margen sin implicación alguna por la indefensión de su situación, esperando que pasase el fatídico momento, observamos que se sigue, en pleno siglo XXI, utilizando las malas tácticas de nuevo malvadas y mezquinas que antaño fracasaron, volcadas al odio y la venganza por un pasado de muertes, que debió quedarse apeado en la ya no tan cercana y pactada transición a la democracia, a través de la Constitución de 1978.
Tras cerca de 35 años de haber sobrevivido a una dictadura que apartó a España de los foros económicos y estratégicos europeos y mundiales, que sumió a parte del pueblo a una humillación y a un preso mutismo y censura, hoy sin haber aprendido la lección andamos de nuevo hacia un desenlace ya vivido.
El constante tuteo y apego entre los cuatro poderes del Estado (añado yo mismo al Poder Mediático, tan de moda en las legislaturas de izquierdas recientemente alentado), trapicheando "vendettas" por parte de un resentido sector de “izquierda zapateril mediocre”, que asesta golpe tras golpe a una derecha, supuestamente acomplejada de serlo, no pasa desapercibido ante los asombrados ojos del pueblo español, hoy no tan sumido en la ignorancia y en el analfabetismo como antaño le era propio.
Los ciudadanos estamos cansados de la guerra interesada de siglas y del interés único por mantener la poltrona monclovita del podrido poder, viendo como lo que le es propio a dicho poder político, o sea, la gestión de nuestro malherido país, pasa a un segundo plano.
Hartos estamos de ver como la cultura del "pelotazo", la malversación de fondos públicos, las prevaricaciones y demás abusos, no acabaron con Felipe González y sus GAL, sino que perviven hoy, como doctrina bien aprendida y siguen aplicándose cada día desde las instituciones públicas, ya sea desde un ayuntamiento, ya sea desde una diputación o desde los más altos puestos del poder central o autonómico, véase aquí los sonados escándalos recientes de la trama “chavista” en Andalucía y otros torticeros casos.
Estas líneas no pretenden ser ni mucho menos, un análisis concienzudo de la realidad, solo una leve y superficial reflexión de un ciudadano del pueblo llano, alineado esta vez e implicado en la causa política desde las bases.
Intento hacer llegar a través de estas líneas mi queja ante lo vivido cada día en los medios de comunicación y ante mis ojos, ante la impasible callada de mis representantes políticos ante el desmadre que se monta.
Es esta, una sorda queja, ante la indiferencia de mis representantes y la falta de coraje fiscalizador, viendo a un gobierno desarbolado que anda a ciegas y vacilante siempre, con la chulería del necio irresponsable y que cada día arremete de manera sucia y mezquina en los medios audiovisuales manipulados como nunca antes lo habían estado, contra los cimientos de la derecha.
Más estúpidos y por ello más peligrosos si cave que antaño, el gobierno socialista del PSOE “zapateril”, sigue un plan sospechosamente macabro de protagonismo desmedido y "chulería pasada de moda" en los foros de la política mundial, que nos va a abocar al abismo.
Señores de la derecha, ¿a qué están esperando para asestar el golpe que se merece este desgobierno del PSOE? ¿Tendría razón Losantos señalándoles de acomplejados ("maricomplejines" dice él) ante una izquierda ruin y vengativa? ¿De que se esconden? ¿A qué le tienen miedo? ¿De qué se avergüenzan viendo a dónde nos llevan con leyes como la del aborto y la eutanasia después?
No pueden seguir escondiendo la cabeza, preocupados por no ser tachados de "fachas" o extremistas antipatriotas por esta "panda" de energúmenos analfabetos.
Somos más de 10 millones de votantes de derechas y entre estos, muchos que integran sus filas políticas, siguiéndoles con la lealtad marcial del que se siente útil a la patria y que esperamos detrás de su estela, anhelando que un proyecto de futuro se plasme de una vez por todas, apartando a los irresponsables del timón de esta tan honorable nave.
No les queremos sonrientes ni complacientes, sino afierados y rabiosos con la calaña que tienen en frente. Les queremos despiertos, tensionados por los hechos pero cuerdos e incisivos por lo profesional que cada uno ha demostrado ser. Utilicen en la contienda política a los "gladiadores" más prestos y seguros con el arma de la razón y la dialéctica. No queremos insultos ni descalificaciones groseras en el debate, pero sí queremos que saquen pecho y arrinconen a la mentira.
Por último, les pido que revisen en sus filas a los sospechosos de ser infiltrados del "enemigo político antagónico" (como ejemplo me remitiré al llamado "ambiciones" que constantemente nombraba Losantos en la COPE). La derecha es derecha y siempre debe serlo, sin complejos por el pasado. No seamos un Partido Popular mediocre ni débil ante un enemigo al que se le conocen desde siempre tácticas sucias de juego. Se espera dureza en la gestión y con la verdad siempre por delante, sin complejos. Nuestro signo de identidad nos debe preceder. Al sospechoso de corruptelas…, vigilancia constante, y si persiste la sospecha…, se le aparta del proyecto.No podemos permitir, que pase más tiempo a la deriva nuestro país.
Mi familia y amigos me lo piden, y yo mismo se lo pido a usted. Señor Mariano Rajoy, “pónganse todos las pilas” de una vez y echen a esta caterva de “verveneros trasnochados” a la calle de una vez por todas.

1 comentarios:

Bucan dijo...

Aquí, por un lado, se dió cancha al nacionalismo, doctrina perversa que antepone supuestos derechos de territorios, lenguas, razas o lo que estime oportuno para "diferenciar", ante los derechos del individuo. Eso generó un sistema autonómico, que bajo la excusa del nacionalismo o del regionalismo, destapó el viejo baúl del caciquismo hispano. Basta ver que la mitad del sistema financiero, las Cajas, están controladas por los partidos políticos regionales y muchas están descapitalizadas, siendo el foco del desmadre de ruina en que nos hemos sumergido. Por otro lado, el sistema es perverso ya que no existe realmente oposición, porque casi todos los partidos ejercen poder en alguna autonomía. ¿Cómo van a exigir responsabilidades a alguno de los 18 gobiernos si se las pueden exigir a ellos en el suyo?. Desde el momento en que el poder judicial se nombra por acuerdos entre partidos, no existe independencia efectiva de la Justicia y por tanto, hay inseguridad jurídica: el desastre, desde éste momento, está servido y sólo es cuestión de tiempo, lo que tarden entre unos y otros en arramplar con todo. Como decía Voltaire, cuando se trata de dinero, todos somos de la misma religión. O España hace una regeneración democrática o no saldrá de la ruina que se echa encima. El capital no acude a un país llenos de progretarios, tontiprogres, nacionalistas, caciques y trincones.